lunes, 6 de junio de 2011

Daniel Peces Ayuso. Topónimos de Arenas de San Pedro



Mira esta tierra, en la que el agua no borra el paso y la huella de mis antepasados...
Nuevas hipótesis para la etimología de ciertos toponimos de la jurisdicción arenense, por Daniel  F Peces Ayuso.

Desde hace mucho tiempo ando dándole vueltas a ciertas traducciones, a mi modo de ver erróneas, a cerca de la interpretación de algunos toponimos en esta mi tierra natal. Por eso y tras investigar sobre el tema, lanzo estas nuevas hipótesis a cerca del significado y posible origen de dichos toponimos, hipótesis que sin atreverme a dar como válidas, al menos creo merecen la atención de los lingüistas y filólogos más competentes y preparados que el que escribe estas palabras… voy por partes.

Quiero empezar por una nueva propuesta para hallar el origen del topónimo que da nombre a mi ciudad, la antigua Arenas de las Ferrerías, palabra que no se si pudiese ser el resultado de dos palabras que pudieran tener, o no, origen en el prefijo prerromano aré, que significa cerca, más el sufijo ana, una usual terminación del vocablo preromano, en este caso en plural, anas. Utilizado desde épocas tardo romanas en algunas localidades de nuestra provincia, como por ejemplo sucede entre otros con los toponimos Constantiana, Fontquilana o incluso en algunos gentilicios como  villana, candeledana. Terminación que sirve para dar a dichos nombres un sentido posesivo y locativo. Quedando la palabra compuesta de la siguiente forma Areanas. Perdiendo con el tiempo y por causas simplemente fonéticas la segunda letra a, Are-a-nas, resultando su pronunciación del mismo modo que se pronuncia y escribe en la actualidad Arenas.

En cuanto al sobrenombre de las Ferrerías, no hay que dar demasiadas vueltas, al encontrarnos en una comarca con abundantes yacimientos minerales de hierro, área considerada  como una de las más importantes en todo el sistema Central. Como certifican la gran cantidad de minas y escoriales existentes por todo el partido arenense. Recurso metalífero que fue explotado intensamente desde tiempos preromanos, hasta la alta edad media, cuya importancia dió nombre a todo el Valle del Tiétar, debido a la abundancia y calidad del hierro extraído en dichas minas. Tal es así que desde la antigüedad toda la comarca de Arenas, fue conocida con el nombre de Las Ferrerías de Ávila. Industria cuyo eje estaba situado en las localidades de Ramacastañas, llamada con anterioridad Las Ferrerías, el antiguo despoblado de Los Llanos y por supuesto en el término de la ciudad de Arenas de San Pedro, concretamente en el cerro cercano de la Tablá, Castañarejo y zonas aledañas. Lugares estos donde se encuentras la mayor concentración de minas y escoriales…

Por lo tanto el nombre de nuestra ciudad bien pudiera tal origen traduciéndose de siguiente forma, Cercanías de las Ferrerías. Compartiendo dicha etimología por ejemplo con otra importante localidad de nuestra provincia Arevalo, topónimo compuesto por las palabras de origen prerromano aré y válon, cuyo significado literal es cerca de la barrera, definiendo de este modo su situación geografía pues dicha población se erige en las inmediaciones de las profundas fosas o barreras que forman los ríos que la circundan. Del mismo modo sucede con la población abulense llamada Aravalle, cuya traducción sería cerca del valle… Incluso podría tener la misma raíz etimológica del topónimo de la vecina y hermana villa de El Arenal. Población esta de las más altas del partido arenense, en cuyo termino municipal se hayan las cabeceras de importantes gargantas y arroyos. Cuyos depósitos sedimentarios o arenales son depositados muy lejos de dicha población y  termino, al ser depositadas en las lejanas orillas del río Tiétar, lugar en el si abundan los arenales. Por lo que sinceramente creo que carece de sentido relacionar dicho topónimo El Arenal, con las acumulaciones de arena o arenales…


Otra hipótesis puede tener su origen en la relación de dicho topónimo arenal o arenales, con la greda… sobre todo si tenemos en cuenta que dicho mineral fue hasta mediados del siglo XX, uno de los muchos recursos económicos tradicionales femeninos, obtenidos gracias a la extracción y venta de la preciada arena o greda, utilizada antaño para abatanar y dar presteza e impermeabilidad a los paños y también para limpiar los enseres domésticos. Sobre todo pucheros, calderos, y demás útiles manchados con la tizne que provocaba el guisar o cocinar directamente sobre el fuego y la grasa. Sin embargo dicha arena o greda, se extraía, empaquetaba y vendía en el termino de Arenas de San Pedro, por las areneras que a tal oficio se dedicaban en los lugares en los que aún abunda dicho mineral… ciudad a la que se desplazaban las mujeres de los pueblos del partido para comprarla. Sin que hasta el momento haya podido descubrir en la villa y termino de El Arenal minas o lugares con dichos arenales de greda, no descarto que en alguno de sus hermosos y montaraces parajes hubiera existido tal material…

Continúo con el topónimo altomedieval que dio nombre al valle en el que se levanta la ciudad de Arenas de S. Pedro. El cual parece escrito por primera vez en la historia de la siguiente forma, Oxo de la Xara. Topónimo que de esta forma aparece escrito según los escasos pero valiosos textos y referencias bibliográficas altomedievales. La traducción oficial realizada por algunos apasionados del tema, se basó en el cambio de las x por la j. De tal modo que la palabra oxo, fue traducida como ojo. Interpretando tal palabra como lugar despejado de maleza o lugar de caza, cazadero…  sin que tal traducción tenga viso alguno de lógica o sentido, pues en realidad el único significado de la palabra ojo, es el que le define como, órgano de la visión. Sin que el que escribe estas palabras hay encontrado relación con lo anteriormente expuesto, lugar despejado y apto como cazadero ni nada que se lo parezca. Por lo que carece de rigor traducir la palabra oxo como ojo. Sin embargo creo que tiene más sentido traducir la palabra oxo como oso, en primer lugar por el nombre que reciben aún hoy en día y desde tiempos de rey Alfonso X el Sabio siglo XI cuando en el libro de las monterías aparecen los siguiente toponimos Valdelaoxa y las Jabayoxas definiendo a sendos valles contiguos al del Oso de la Xara.

Toponimos con la raíz de dichos plantígrados que dan fe de la abundancia en toda la comarca de dichos animales. Habiendo en el muchos más ejemplos como por ejemplo Robledoso, El Oso, la Cabeza del Oso, el Berrocoso, la Romerosa, Postoloboso, dehesas de Polvoroso, la Zorzosa, llano de Peralosa, fuente, garganta, monte y cumbre de la Pinosa, pozo de Navayoso, el Carrascoso, casas de Carrascosa, arroyo y collado del Berrocosillo, collado y arroyo de la Lanchosa, cumbre de la Encinosa, la Gamonosa, etc. Nombres estos que como decía anteriormente, avalan la presencia y abundancia de estos animales en la sierra y montes de la jurisdicción arenense y Valle del Tiétar. Hasta su extinción en el siglo XVIII, cuando el Infante Luis de Borbón y sus contemporáneos, dieron muerte a los últimos osos de la sierra Gredos. Por lo que creo más lógico pensar que la raíz del nombre Oxo de la Xara se traduzca como oso en vez de ojo. Por otro lado la palabra Xara –en castellano jara - puede tener cuatro etimologías muy diferentes. La primera sería la que tiene su origen en la palabra árabe, ar. Sarra, que significa mata o braña, además de definir a los arbustos hermosos y fragantes las jaras, tan abundantes en los montes y cerros del partido arenense, como denotan los abundantes toponimos con esta etimología en todo el Valle del Tiétar.


El segundo significado es, palo afilado cuya punta se ha endurecido al fuego y es utilizado como arma arrojadiza. La tercera sería algo así como, hacer un alto o descanso en el camino. Y la cuarta acepción puede tener relación con el aféresis de un infinitivo determinado del latín vulgar meiare cuyo significado es miccionar, de este modo aparece la etimología por ejemplo de Guadalajara, cuya traducción literal sería río de la meada o del pis. Quedando el topónimo con al menos cuatro traducciones posibles, a saber.


a.- Valle del Oso de la Mata.                           
b.- Valle del Oso de la Lanza.
c.- Valle del Oso del Descansadero.        
d.- Valle del Oso de la Meada.

Personalmente creo que cualquiera de las tres traducciones primeras, esto es la a, la b y la c, pudieran ser aceptables. La primera valle del Oso de la Mata, por la abundancia de matas y brañas y más aún de jaras que se crían y florecen en los montes y valles de la comarca y comarcas vecinas como pudiera la cercana Jara toledana. Plantas que ofrecen singular refugio natural a la caza mayor y menor… La segunda valle del Oso de la Lanza, por tener una relación directa este animal con las armas y artes cinegéticas, al ser considerado una preciada pieza de caza, muy cotizada y perseguida desde tiempo inmemorial. La tercera valle del Oso del Descansadero, por la situación geográfica de nuestra ciudad, tan estratégica y optima para prepararse y descansar antes de ascender y cruzar las altas cumbres de la sierra de Gredos. Desechando la cuarta Oso de la Meada, simplemente por la falta de lógica o sentido de la misma. Sea como fuere creo que hay poner en de seria cuarentena la actual acepción popular que lo traduce como Valle del  Ojo de la Jara. Pues por todo lo dicho creo personalmente o mejor dicho me inclino por la primera de las hipótesis que ofrezco esto es, Valle del Oso de la Jara.


Otro topónimo que creo mal traducido es el de Guisando, localidad del partido arenense, del que dista unos seis kilómetros. Y que aparece en los textos medievales escrita como Guixando. Traduciéndolo del mismo modo que en el caso anterior, esto es cambiando la x por la s. Sin embargo creo que en este caso se cometió el error contrario al del Oxo, ya que se trocó la x por la letra s en vez de por la j. Cosa que si se hizo bien en el caso de la Xara, Jara, y que no se hizo en el caso que me ocupa Guixando, traducido como Guisando, en vez de Guijando. Sobre teniendo en cuenta que cerca de la localidad, a escasos kilómetros por encima de ella, y a los pies del cerro de la Cuba o el Cobacho nos encontramos con el lugar cuyo topónimo es Casa del Guijo. Además y dentro de su mismo termino municipal, se encuentra un área antaño muy poblada por grupos de pastores de esta localidad llamada El Guixo, hoy conocida como Guijo, palabra que significa conjunto de guijas  que se usan para rellenar y consolidar los caminos. Acto que llevaban a cabo los cabreros, y pastores en general de estas tierras, los cuales eran los encargados secularmente de mantener y hacer los caminos utilizando para ello los abundantes guijos y guijarrales dentro y fuera de su termino municipal. Caminos que ellos mismos transitaban para transterminar con sus ganados desde las altas cumbres de la sierra, hasta la profundas y dilatadas dehesas del fondo del valle.  Paraje por el discurre el arroyo Guisandillo –Guisandillo – en cuyas inmediaciones brota la fuente de Guisandillo, en el paraje del mismo nombre… Indicando de este modo la existencia de amplias áreas de guijos, en dicha localidad en las que dicho mineral es tan abundante como para dar nombre a dichos lugares. así como a otros muchos parajes de la jurisdicción arenense, tales como por ejemplo El Guijo de la villa de Poyales del Hoyo, la de Gavilanes… la Guija Blanca de Sotillo de la Adrada o el paraje de el Arguijo situado en las inmediaciones de la amena villa de Villarejo del Valle entre otros toponimos de la misma raíz y que como decía e insisto, indican la abundancia y utilidad de dicho material en los pueblos y aldeas de este Valle del Tiétar. Tampoco creo casual el hecho de que los guijanderos llamasen a los arenenses churretos, haciendo una alusión un tanto despectiva hacia nosotros los arenenses, comparándonos con las ovejas negras o churras, e incidiendo una vez más en la importancia que el susodicho ganado ovino tubo entre los pobladores de ambas localidades. Por todo ello pienso y creo que la etimología del nombre de Guisando, tiene su razón de ser o etimología en la palabra Guijo.

Otra palabra sin dudas la que más me ha costado hallar alguna hipótesis con cierta base documental, es la que da nombre al río principal de estas tierras, río que a su vez da nombre actualmente a todo el valle, hablo del topónimo y valle del Tiétar. Palabra que creo es compuesta y para la que nadie ha ofrecido hipótesis alguna y que yo pienso y creo que tiene un origen hispano árabe, del mismo modo que uno de los afluentes principales de dicho río, el río Guadierbas o Guayerbas cuya traducción literal sería río de las hierbas. Al ser una palabra compuesta por el vocablo wadi en árabe río y la palabra del latín herba hierba. En el caso del topónimo Tiétar bien pudiera suceder del mismo modo que en el caso de su afluente, pero de forma inversa. Quiero decir el prefijo tie sería una contracción gramatical de la palabra tierra, del latín terra. Y el sufijo tar venir de la palabra original del hispano árabe cuyo  significado es rebelión, quedando la tradición como río de los rebeldes de la Tierra del Medio. Hipótesis que adquiere más fuerza y sentido si tenemos en cuenta el nombre que dieron los árabes a estas tierras, Tagr al-awasat. Palabras que las fuentes cristianas tradujeron de forma simplista como La Frontera Media, y que amigos y especialistas árabes, concretamente los Sres. Mohamed Ouakkaa y Rachid Hamdaovi, me tradujeron de la siguiente forma, Tar significa rebelión y al-awasat tierras del medio o en medio. Por lo que la traducción de este topónimo compuesto hispano árabe quedaría de la siguiente forma, río de las Tierras Rebeldes del Medio. Cosa que realmente sucedió, ya que según las mismas fuentes árabes toda esta zona y gran parte de la taifa de Toledo, estuvieron pobladas y controladas por tribus bereberes que se alanzaron en rebeldía contra el poder califal cordobés y por supuesto contra los reinos cristianos del norte desde el siglo  VIII, hasta la reconquista definitiva de Avila en el siglo XII. Quedando los límites de la taifa toledana tras las cumbres de Gredos. Por lo que toda esta comarca quedaría bajo el influjo de las tribus rebeldes bereberes hasta la reconquista de Toledo en la primera década del siglo XIII. Como atestiguan las fuentes árabes como por ejemplo la del geógrafo al-Bakri, el cual dejó escrito literalmente, la ciudad de Talavera es el punto más lejano de las marcas de los musulmanes, y una de las puertas de entrad a la tierra de los politeístas…

Testimonio que también avalan la gran cantidad de castillos, atalayas y despoblados bereberes como el de Guadalmora, el de Tortoles o la antigua atalaya sobre cuyas ruinas posteriormente se construyó el castillo de La Adrada, Las Torres del Fondo en Gavilanes, la Torre de las Ferrerías en las proximidades de Ramacastañas, el Amoclon de Mombeltran… la Villa de Anaciados topónimo el de este despoblado con un más que claro carácter belicista al significar literalmente los espías, ya que sus pobladores se dedicaban precisamente a eso a espiar tanto a árabes como a cristianos, oficio para el cual sus antiguos moradores necesitarían conocer ambas lenguas, la cristiana y la árabe. … De hecho muy cerca de nuestra comarca, en la vecina sierra de San Vicente, aún se pueden visitar las ruinas del castillo de Saktan, nido de rebeldes bereberes según los cronistas árabes y cristianos de los siglos X, XI y XII. Rebeldes a los que hay que añadir la existencia y resistencia de grupos humanos indígenas residuales llamados Ayam por los árabes y gentes barbáricas por los conquistadores cristianos. Grupos humanos que se mezclaron y resistieron los ataques y saqueos, tanto del emirato califal, como el de los reyes cristianos… los cuales consideraron a los pobladores rebeldes de esta comarca, como una isla en medio de la taifa toledana y los reinos cristianos de Castilla y León. Mezcla y presencia de culturas indígenas y bereberes que dan más visos de realidad a los orígenes y etimología de esta palabra compuesta que nos ocupa Tiétar.

Consideraciones en absoluto casuales, que aportan más claridad en los abundantes toponimos de origen bereber, no solo en la comarca sino en las comarcas vecinas, junto a los castillos erigidos en los lugares más inaccesibles y recónditos, desde donde poder ofrecer mejor resistencia tanto a las tropas árabes, como a las cristianas. Como por ejemplo el impresionante Castillo de Bayuela, el Amoclon de San Martín de Valdeiglesias, El Torrejón en Sotillo de las Palomas… así como las atalayas levantadas al norte del río Tajo en tierras de Velada, Talavera o Cervera, las cuales tuvieron importancia y sentido hasta finales del siglo XIII. Algunos de estos toponimos y construcciones de origen bereber se repiten y abundan también en las tierras de Arenas, como el Amoclon en la vecina villa de Mombeltran, palabra que significa lo elevado, Las Torres del Fondo en Gavilanes, etc., así como los parajes de, el torrejón, los Torrejones, así como Morillas, Morañegas, la casa y camino de los Tornos, los Torneros, el Tornal, Virgen de la Chienlla – en castellano Chilla que significa peña – las Cordoviellas, la boca de Sevilla, Casas del Guadalquivir, las Poguerillas, los Cervigueros, casas de Jadraca, el Alarnillo, risco Moreno, Canto de la Mora, Fuente del Moro, pozo de Valdelmoral, los Baños Turcos, Tejemoreno, la Canal Morena, la Mora Encantada, el Morisco, el Canto de la Mora, la Tumba del Moro... Pruebas que han de sumarse a los abundantes toponimos de origen árabe – y mozárabe - ya no solo en estas comarcas y valles al sur de la sierra, sino en las del norte, como los siguientes toponimos de algunos ríos de nuestra provincia de clara ascendencia bereber, Adaja, Almar, Alberche, Gaznata, Mialmar… Y mirando un poco por encima los diferentes nombres que dieron los árabes y posteriormente los repobladores de origen mozárabe, a algunas áreas, ríos, montañas, fuentes, etc. de nuestras tierras. me llamó mucho la atención el nombre que le dieron aquellos antecesores nuestros a la sierra de Gredos, durub. Cuya traducción literal al castellano es, estrecho, estrechura. Definiéndola con esta expresión tan evidente, tal y como es nuestra sierra de Gredos, alargada y estrecha. Del mismo modo que los escasos, escarpados y peligrosos puertos de magnifica y alta montaña, cuyos puertos y estrechuras, aún ponen en contacto a las poblaciones no solo de la comarca arenense, sino a las situadas en ambas mesetas, la castellano leonesa y la castellano manchega.

Otro topónimo que desde niño me llamó poderosamente la atención es el que dá nombre a uno de los ríos en cuyas aguas solemos refrescarnos cada verano. Hablo del río Pelayos. Pues creí, como muchos de mis paisanos, que tal nombre tendría su origen en las hazañas bélicas llevadas a cabo por el primer rey asturiano. Don Pelayo, el iniciador de la lenta reconquista alto medieval. Sin embargo ahora tengo ciertas dudas en primer lugar por tratarse del plural Pelayos, en vez del singular nominativo Pelayo, y más aún tras enterarme –por casualidad- de la existencia en la edad media de un grupo de esquiladores profesionales segovianos, llamados Pelagies o Pelaguios, los cuales se pusieron bajo el amparo y patronazgo de San Pelayo, al que levantaban ermitas allá en donde trabajaban puntualmente cada temporada de esquileo. Como por ejemplo en la vecina localidad de Pelayos de la Presa –Villa que perteneció a la Casa del Infantado, del mismo modo que la ciudad de Arenas… - Dichos Pelagies o Pelaguios – que posteriormente fueron conocidos con el nombre de Pelaires - recorrían las aldeas, villas y ciudades del antiguo reino de Castilla, ofreciendo sus servicios a los pastores de los grandes rebaños de ovejas, no solo pelando a las ovejas, sino transformando la materia prima para su comercialización, labor esta última que de igual modo y manera también se realizaban. 

Ganados ovinos muy abundantes antaño por estas tierras junto a las vacas, cabras, caballos y cerdos, como lo demuestra por ejemplo las industrias laneras levantadas a tal efecto en la mayoría de las poblaciones en esta jurisdicción arenense, como pudieran ser los batanes, lavaderos de lana, pañerías, telares, sombrererías,  etc.  o las cañadas y cordeles uno de ellos con el significativo nombre de Cañada de las Merinas… caminos, construcciones y lugares al fin y al cabo donde de una forma u otra transitaban y se trabajaba y mercadeaba tanto con la lana en bruto, como con los productos transformados resultantes de la misma. Encargándose también y de forma alternativa de esquilar o pelar los rebaños trashumantes que antes de ascender sierra arriba con dichos ganados cada verano. Ganados que hasta hace poco tiempo eran esquilados en las villas y aldeas del partido arenense, lo que proporcionaba importantes beneficios económicos. Sirva de ejemplo el Cotano de los Esquiladores en la villa de San Esteban del Valle, lugar en el que se pelaban miles de cabezas de estos ganados, antes de subir los puertos del Pico o el de Serranillos en pos de los excelentes pastos de verano allende la sierra y norte de Castilla. O las importantes industrias lanares que dieron reconocida y merecida fama dentro y fuera de estas tierras, a los impermeables paños, sombreros que fabricaban los pañeros en la villa de Pedro Bernardo… localidad que destacó entre todas las demás, por su activa población eminentemente artesanal y en cuyas calles aún resuenan coplas que dan fe de la importancia que tubo en tiempos no tan pasados. Coplas como por ejemplo.

Por la calle va un pañero, madre yo me voy con él.
Que si no lleva dineros, lleva paños que vender.

Cucharera del alma, tu honra protege.
Que el buen paño en el arca, no se enmohece.

Cucharera del alma, tu honra protege,
Que los paños con manchas, nadie los quiere.

En Pedro Bernardo el paño, en Mijares la garnacha,
En Lanzahita bellotas, y en la Higuerilla linaza.

De Pedro Bernardo el paño, las mantas y los sombreros,
y las muchachas bonitas, y el buen vino ligeruelo.

O esta otra copla satírica, que con ironía intenta desprestigiar a algunas de las localidades dónde se podían encontrar los mejores paños, dice así.

No compres mula en Arenas, ni paño en Pedro Bernardo.
Ni mujer en Candeleda, ni castañas en Guisando.

La mula te saldrá falsa, el paño te saldrá malo,
La mujer se irá con otro, las castañas con gusanos.

Volviendo al tema que me ocupa, he de decir que aunque no hay datos históricos, ni restos arqueológicos de ermita alguna en el partido de Arenas dedicada a San Pelayo, no sería de extrañar que dichos pastores-esquiladores-mercaderes en lanas, los Pelagies, Pelaires o Pelayos, ejercieran sus labores por estas tierras, instalándose definitivamente en esta comarca, sobre todo a partir de la reconquista y las facilidades que se dieron los diferentes reyes castellanos a los nuevos pobladores para asegurar y repoblar estos pagos, en algún lugar cercano a dicho río – del mismo modo que en la mencionada villa de Pelayos de la Presa - Río con cuyas aguas se han lavado y trabajado la lana secularmente tanto los guijanderos o guisanderos como los arenenses o areneros hasta mediados del siglo XX. De hecho en la ciudad de Arenas aún existe un conocido y querido clan familiar cuyo gentilicio o mejor dicho apodo es precisamente el de los Pelayos y las Pelayas. Dos de cuyos miembros las Sras. Teresa y Toñi concreta y curiosamente, han ejercido el oficio de peluqueras hasta hace unas décadas…

 Otro topónimo que me llamó poderosamente la atención es el nombre de la garganta (río) que riega los términos municpales de Pedro Bernardo y Lanzahía, llamada la Garganta Eliza. Palabra que en euskera significa iglesia. Y se preguntaran que tiene que ver dicho vocablo vasco con estas tierras, pues muy sencillo ya que durante la repoblación de los siglos XI y XII, no fueron pocas las familias de aquellos pagos que se instalaron de forma estable en estas tierras tras la conquista cristiana llegadas de Las Vascongadas y Navarra para repoblar las tierras rebeldes del medio, o "Tar a-awasat", conquistadas a los musulmanes. Hecho histórico que explica la permanencia de ciertos nombres vascos como el del mencionado río de las villas de Pedro Bernardo y Lanzahíta, la Garganta de la Eliza, palabra esta que como decía al principio en vasco significa iglesia, quizás haciendo referencia a una de las dos antiguas iglesias erigidas en sus orillas. Una situada en el término de Pedro Bernardo dedicada a San Pedro apostol (de la que aún queda parte de su estructura y una piedra labrada con la imagen del apostol...) o la otra iglesia estaba por encima de Lanzahíta dedicada a Ntra. Sra. del Prado patrona de Lanzahíta (de la que solo queda el topónimo de prado de la Virgen) ambas totalmente arruinadas en la actualidad. también cerca de esta última villa hermana en las dehesas y vegas fértiles del tiétar encontramos algunos topónimos como casas de los Navarros... lo que indica a pensar la presencia de gentes de origen vasco-navarro afincadas en  estas tierras, como bien quedó reflejado en las repoblaciones inicales a instancias de Raimundo de Borgoña, cuñado del rey castellano Alfonso X y padre del siguiente rey del mismo modo castellano Alfonso XI. De tal modo que si traducimos al castellano la garganta de la Eliza quedaría como la Garganta de la Iglesia.

Siguiendo con los toponimos de nuestros ríos y gargantas me gustaría comentar al menos el significado del nombre del rio o garganta de Arbillas, o Albillas. Nombre que en el libro de las monterías atribuído al rey castellano Alfonso X El Sábio, aparece como Arniellas. Pues bién las arniellas o arnillas son unos aperos agrícolas relacionados con la fruticultura y las labores destinadas a separar el grano de los cereales de las pajas. Consiste en un palo de más de metro y medio de largo, al que se ata otro palo de menor medida uniéndolos con cuerdas, cuero o cadenas de hierro. El cual ejerce una inercia con la que es más sencillo y menos fatigoso golpear las ramas de los robles, encinas, quejigos, alcornoques, castaños, avellanos o nogales para tirar sus frutos. O también con el que golper la parva o paja una vez amontonada en las eras para separar el grano del centeno sobre todo, mijo y trigo en menor medida...

Daniel F. Peces Ayuso, Arenas de San Pedro a 11 de mayo de 1997.

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