sábado, 13 de abril de 2013

Cuando la Danza deja de ser Arte Efímero, para transformarse en arte sagrado.

Cuando la danza tradicional deja de ser arte, para convertirse en una representación sagrada
El Rondón, por Daniel F Peces Ayuso

En las diferentes culturas que habitan las tierras de ambas Castillas y Extremadura la danza ha sido y aún en algunos lugares sigue siendo parte importante de nuestras manifestaciones culturales. Pues en ellas se guarda el inquebrantable y arcano sentimiento de pertenencia a una comunidad concreta, con características propias y definidas, que más allá de identificarles, les sirve como medio a través del cual expresar sus sentimientos más íntimos, tanto a nivel personal como a nivel colectivo. Así aparece reflejado por ejemplo en las diferentes formaciones que se adoptan a la hora de interpretar nuestras danzas tradicionales. Danzas que en principio podemos agrupar en tres grandes bloques; a) danzas de parejas independientes, b) danzas colectivas y c) danzas ceremoniales con un rito asociado o inherente a las características propias de cada localidad en particular. Localidades en las que se conservan diferentes formas de danzar, dependiendo del contexto en el que se desarrollan. Así hay danzas de parejas mixtas o del mismo sexo. Otras se bailan por tríos, grupos de cuatro parejas, de ocho, de doce, indefinido…. En círculos, en hileras… formas y estilos que bien merecen un poco de atención, tomando como ejemplo las danzas de las tierras y pueblos del partido jurisdiccional de Arenas de San Pedro, por ser la comarca natural que mejor conozco pero que bien se puede extrapolar a gran número de las danzas de nuestra Comunidad Autónoma y Comunidades vecinas. Empezaré por las danzas de cortejo.

Todas las danzas de cortejo o rivalidad son interpretadas por parejas independientes, del mismo modo que las danzas festivas desarrolladas en los bailes principales bien en locales cerrados como pudiera el caso de las danzas y bailes de bodas. O en las calles y sobre todo plazas mayores, como pudiera en las fiestas de los carnavales, Ferias o Fiestas principales, etc. Siendo la formación por hileras de parejas –mixtas o no- enfrentadas la más usual en estos casos. De hecho hay muy pocas coreografías concretas para este tipo de danzas, ya que más bien se trata de ir creando cada cual con su estilo propio la danza, utilizando todos y todas las participantes los mismos pasos o movimientos. Movimientos que debido a la personalización espontánea de los mismos hace que parezcan diferentes a simple vista. Esto pasa sobre todo en las danzas de cortejo, bailadas siempre por parejas mixtas que bailan de forma totalmente independiente. Del mismo modo cuando tenían lugar estas danzas públicas solían participar parejas de bailaores reconocidos que “animaban espoleando al resto”. Estos buenos y buenas bailaoras solían sestar compuestos por parejas compuesta por buenos amigos, a los que animaban para darse el gusto todos de verlos bailar… o por matrimonios cuya complicidad y confianza hacía que este tipo de danzas de cortejo alcanzaran su máxima expresión. En estas danzas es dónde podemos apreciar con todo lujo de detalles, la diferencia tan rotunda que hay entre los movimientos cadenciosos de las mujeres, frente a los movimientos requebrados de los hombres. Diferencia que hace que aún haciendo ambos el mismo paso parezca diferente. Por lo que en estas danzas es normal que cada cual haga el paso que le dé la gana, sin tener porque coincidir con la pareja. Y esto se lo pueden permitir gracias a sincronía que existe entre ambos y su capacidad de reacción ante las posibles y en este caso para ellos previsibles evoluciones de la pareja.

Evoluciones que se van tejiendo desplazándose en las mudanzas los hombres tras las mujeres. Las cuales parecen “torear” los requiebros de sus parejas. Demostrándoles su agilidad, inteligencia e incluso superioridad en el sentido integran de la palabra. Los hombres bailan frontalmente sin perder de vista a sus parejas, con los brazos más altos que ellas acompañándose de castañuelas. Mientras que las mujeres bailan de forma lateral sin dar la cara a sus parejas, sin dar otra opción a sus parejas más que el de seguirlas sin descanso. Girando y trasladándose a su antojo, utilizando el amplio vuelo de sus diferentes faldas tradicionales y el movimiento de los brazos para invitar a acercarse o a alejarse a su “parnener”. También podemos observar en estas danzas como en estas danzas se da una inversión de los papeles, al ser una danza en la que mandan las mujeres. De hecho cuando se baila estas danzas de cortejo por parejas mistas, siempre se deja que empiece la dama, de este modo elije “el pié”, obligando al hombre a comenzar con el pié opuesto, esté habituado o no a empezar y bailar con él. En estas danzas de parejas exentas dónde tienen y pueden utilizar todo el espacio a su antojo, podemos observar como en los estribillos o mudanzas, los desplazamientos suelen ser circulares, utilizando para ello cruces, giros con más o menos fuerza o velocidad. Mientras que las contradanzas o estrofas se interpretaban en el lugar que estaban sin desplazarse apenas del mismo. El contexto en el que interpretaban estas danzas solía ser el de las bodas. Fiestas que al menos en estas tierras duraban varios días, habiendo otros tantos previos y posteriores en los que también se celebraban otras fiestas y ritos relacionados con las fiestas matrimoniales tradicionales. Siendo los bailes de la noche los más intensos, pues la complicidad y confianza que da el saberse rodeado de familiares y amigos, hace que el clima sea muy especial y apropiado para este acto sagrado. Además todos los presenten lucen sus mejores galas y están presentes guitarreros y buenos cantaores tradicionales sin los cuales estas danzas no serían posibles. Pues determinadas voces, toques de guitarra, laúd, calderillo, almirez… de los mejores intérpretes, hacían que los danzantes llegasen a cotas insospechadas de belleza, armonía y por qué no decirlo de amor. Armonizando la intencionalidad de las letras generalmente en forma de copla, de cuatro versos octosílabos, siendo las rondeñas, veratas y malagueñas las piezas tradicionales con más carga de expresividad, sentimientos y emotividad.

También hasta finales del siglo XIX era común ver en las tabernas y mesones a parejas de hombres bailando pero con muy diferente sentido. Ya que estas danzas solían servir para resolver algunos conflictos así como para demostrar la resistencia física. Sobre todo ante la ingesta de aguardiente y vino… En estos bailes “de sala” –lo he llamado así porque siempre se hacían en locales cerrados y públicos- los hombres demostraban y presumían de sus facultades bien fuera para el cantando, tocando algún instrumento tradicional o como buenos danzantes. Danzas entre las que destaco “los Piques con pasos picaos asentaos en la losa” o la danza de la Faca. Danza esta última que consistía en retar a los compañeros clavando la faca en el suelo de madera, bailando en torno a ella sin tirarla. Demostrando con este acto que aun habiendo bebido algunos vinos o aguardientes, estaba ebrio. Así hasta que uno de los presentes pierda el equilibrio y tire la faca al suelo, momento en el que se para el baile para que el perdedor convide a más vino a los presentes por haber aceptado el reto y no haberlo cumplido…

En cuanto a las danzas colectivas suelen presentar caracteres que unen a todas las culturas no solo castellanas o extremeñas, sino más aún ibéricas. Pues todas las danzas colectivas tradicionales que han llegado hasta nosotros, se suelen interpretar con dos o tres pasos sencillos, que realizan en formaciones de uno o varios círculos o en hileras formadas por parejas enfrentadas. Características coreográficas que a primera vista pueden parecernos casuales, y que sin duda son el resultado de todo lo contrario, al ser un acto totalmente deliberado y por lo tanto causal. Pues estos bailes tradicionales a los que voy a hacer referencia carecen de sentido si no se interpretan en su conjunto. Traspasando lo coreográfico, rítmico o instrumental… ya que en ellos ha de participar el conjunto total de nuestras sociedades y culturas tradicionales. Perdiendo todo su valor y sentido si el necesario esfuerzo individual o energía que precisa la perfecta ejecución de nuestras danzas sagradas, no se invierte en pro del conjunto jamás por el individuo.

Formas de bailar muy particulares que se han practicado y practican desde tiempos inmemoriales por parte de  todas las sociedades y culturas humanas en esta Tierra redonda. Danzas que representan de forma física y por lo tanto tangible, una compleja idea abstracta e inmaterial, relacionada en este caso directamente con la espiritualidad humana. Pues este arte de artes que es la danza tradicional, es en sí mismo un proceso creativo en el que hay muchas más cosas que los valores estéticos o lúdicos, ya que cuenta con una historia propia, con su  inicio, desarrollo y final. Utilizando el poder de determinados sonidos, ritmos o danzas, como vehículos a través de los cuales ponerse en contacto con esa parte inmaterial o espiritual personal que todos llevamos dentro, bien sea a nivel individual o colectivo siempre y cuando no intervengan intermediario alguno. Siendo esas cualidades del arte de la danza las que hicieron que desde muy antiguo se la asociara con los poderosos símbolos de la creación, y especialmente las danzar circulares relacionadas directamente con el más poderoso símbolo solar, el sol. Astro que ejecuta su propia danza en armonía con el resto de planetas y cuerpos celestes… y cuya luz inmaterial hace crecer la hierba y con la que se alimentamos todos los hijos de la tierra. Del mismo modo que algunas de nuestras danzas son capaces de transformar en su ejecución las intangibles ideas y conceptos más elaborados, materializando dicha idea en una forma física armónica definida, del mismo modo que la luz del sol hace crecer a los árboles. Con el tiempo los alquimistas medievales relacionaron a la Danza con los símbolos que representan la eternidad. Ya que para la ejecución de la danza, del mismo modo que para la elaboración de las diferentes operaciones alquímicas, se precisa la previa reunión de elementos individuales, aislados y previamente disgregados… para lograr la unión armónica o perfecta entre todos ellos.

Y para dar aún más poder a la ya de por sí poderosa energía que se crea en este tipo de danzas ceremoniales de origen pagano, es preciso que los participantes dejen de tener identidad propia, para de este modo fundirse hasta convertirse en aquellos personajes mitológicos o sagrados en cuestión. Para ello es normal el uso de ropas especiales y adornos de todo tipo con el fin de acercarse lo máximo posible al personaje figurado y alejarse del propio o individual… Y esto lo podemos observar aún hoy en nuestros días en algunas culturas africanas, asiáticas o amerindias de carácter animista que aún sobreviven en esta tierra redonda. Los cuales creen poder ser poseídos directamente a través de danzas rituales ni más ni menos que por sus deidades protectoras o terribles demonios. Siendo común el uso de máscaras, caretas, pinturas, etc. Elementos que no son meros elementos decorativos, al ser concebidos y considerados como piezas sagradas cargadas de un gran simbolismo y ceremonial, las cuales una vez puestas para realizar las diferentes danzas sagradas, pasan a encarnar directamente la entidad que representa, ocultando la identidad de su portados que deja de ser humano para transformarse en un dios, una diosa, un demonio o una diabla… Ropas en las que no suelen faltar elementos asociados a los valores que representa el personaje a interpretar. Así los personajes de carácter infernal o diabólico suelen llevar máscaras con cuernos, cráneos, pieles, crines dando a su portador un aspecto zoomorfo. Mientras que las representaciones benefactoras suelen utilizar elementos naturales, pero en este caso de origen vegetal y floral, en forma de coronas, ramos, enramadas...

Pero tampoco tenemos que irnos muy lejos para observar máscaras sagradas o ceremoniales. Ya que en las tierras de Castilla aún quedan muchos ritos, fiestas o costumbres en las que aparecen hombres o mujeres con complicados trajes y máscaras cargadas de gran poder por el sentido que encierran, sobre todo durante las diferentes fiestas de invierno en las que intervienen. En el partido de Arenas de San Pedro por ejemplo entre San Silvestre hasta San Juan, solían disfrazarse los quintos ocultándose por completo con caretas, máscaras, etc. En un intento de representar a una especie de demonios menores del invierno, responsables de enfermedades y desgracias… Recibiendo diferentes nombres como los Machurreros de Pedro Bernardo o los Jarramaches de Arenas de San Pedro por ejemplo. Disfraces y máscaras las que se han conservado en estas tierras del sur de Gredos, que en su mayoría tienen aspecto atemorizante o demoniaco. Y cuya labor no es otra que la de acosar y pegar a todo el que se cruza en su camino con varas de mimbre “verdugones” o vejigas hinchadas de cabra, oveja o cerdo “Zurríos”… En la vecina localidad de Navalosa se conserva además de los diferentes trajes de los Cucurrumachos, una curiosa danza que ejecutan formando varios círculos concéntricos en la plaza mayor de su localidad serrana, en torno a un impresionante chopo que los quintos plantan días antes del domingo Gordo de Carnaval… seres o demonios que suelen tener un aspecto antropomórfico y zoomorfo nunca definido, pues todas estas máscaras y disfraces solían hacerse de forma individual y personalizada, teniendo unos patrones más homogéneos dependiendo de cada localidad, pero al tiempo observando grandes diferencias o variaciones dentro de cada una de ellas.

Y fue hace unos años en la fiesta de los Cucurrumachos en Navalosa, cuando miraba esta sencilla y sobre todo colectiva danza de los Cucurrumachos, los quintos y todo el pueblo entero, cuando comencé a pensar en algo que nunca había pensado. Teniendo en cuenta que cualquier danza se puede realizar en cualquiera de las direcciones del espacio ¿Por qué todas las danzas sagradas que conocía se bailan siempre en uno o varios círculos que se desplaza siguiendo la dirección del sol? Y fue entonces en un instante cuando tome consciencia de algo que sabía que existía pero que al tiempo desconocía por estar muy dentro y escondido bajo un montón de apariencias, del mismo modo que el tiempo va añadiendo capas de pintura sobre las viejas obras de arte, sin que dichos cambios cromáticos  cambien el sentido original de la obra, pues todos persiguen potenciarlos acercándolos a las creencias imperantes en cada etapa histórica… pues del mismo modo sucede con este tipo de danzas sagradas colectivas cuyos movimientos se van desarrollando en uno o varios círculos, figura geométrica sin principio o final definido, que por sus características permite la participación un número ilimitado de participantes, frente a las danzas por hileras enfrentadas limitadas siempre por un número concreto de participantes regidos por una pareja dominante que va creando la danza… sin embargo cuando se danza en círculo hay lugar para todos, ocupando todos un lugar equitativo, rotando y girando del mismo modo que el sol y la luna. 

Por eso cuando se iban a ejecutar estas danzas acudían todos los vecinos con sus mejores galas formando un gran círculo en torno a la plaza principal de nuestras localidades. Círculo que quedaba siempre despejado para los danzantes, impidiendo los mismos vecinos la invasión del mismo… Una vez que todo el pueblo estaba en la plaza y el “corro” bien formado hacían acto de presencia los músicos. En estas tierras los músicos contratados por los concejos para hacer los bailes en los días de fiestas, solían ser de dos tipos muy diferentes entre sí. Por un lado estaban los guitarreros y por otro los gaitilleros –nombre que recién los dulzaineros en estas tierras de Arenas de San Pedro…- Cuando los músicos llegaban a la plaza se les abría paso y entraban tocando hasta formar un pequeño “corro” entre ellos en el centro mismo de la plaza –en algunas poblaciones los músicos se colocaban bajo algún soportal o tablado preparado para tal efecto, costumbre que se generalizó a partir del siglo XX- Y por fin entre el gran corro formado por los vecinos y vecinas de nuestras localidades y el corrillo de los músicos, se iban disponiendo todas aquellas parejas engalanadas con bellas ropas tradicionales, que quisieran salir a bailar, formando el más vistoso de los tres círculos. Círculos que causalmente están  asociados directamente con tres de los varios astros principales. Así el gran corro formado por lo que podemos llamar el pueblo al no ser un corro estático, ya que permite ciertos movimientos descoordinados realizados siempre en el exterior del mismo representa a la Tierra. El corro que forman las mujeres y los hombres que danzan al ser un corro en constante movimiento, rotatorio y translatório en el sentido contrario al de las agujas del reloj, representa a la Luna. Y el pequeño corrillo interior formado por los músicos representa al sol, al ocupar el centro de forma estática, haciendo girar el corro de danzantes o de la luna para disfrute y goce de todo el pueblo, o el corro de la Tierra.

En las hermosas tierras arenenses se conservan algunas de estas danzas de carácter ritual, y muchas más en la memoria aún viva de algunos de nuestros mayores. Pero si hay una danza circular sagrada que destaca entre todas, por haber sobrevivido con fuerza hasta nuestros días, esa danza es el Rondón. Danza que se bailaba y baila en las fiestas y ferias principales y a la que acudía todo el pueblo al ser considerada más que un acontecimiento. Cada localidad tiene su propia música y coreografía, siendo la danza que abría y cerraba el baile público en la plaza y por lo tanto una de las piezas más largas de cuantas sonaban en el baile. En la mayoría de los pueblos como en la ciudad de Arenas de San Pedro solía ser una alegre Jota. Pero a medida que retrocedo voy descubriendo que estas Jotillas a veces son evoluciones o creaciones a partir de melodías más antiguas como es el caso del Rondón de Arenas, llamado del Sereno. Musicalmente hablando todos los Rondones se componen de tres partes con sus respectivos y coreografía. Así suelen comenzar con una entrada, seguida de un estribillo y este de una estrofa. Que se traduce coreográficamente hablando con una mudanza corrida con giros para la “entrada”. Otra mudanza con cruces o pasos arrastraos para el estribillo. Y para la estrofa, llamada contradanza, el primer paso de jota o el primer paso de Sierra. Otra característica de este baile es que en cada estrofa o contradanza, los danzantes aprovechan para ir cambiando constantemente de pareja. Lo que añade otro dato interesante más a tener en cuenta. Y es que no debemos olvidar que hasta hace unos años, eso de bailar en la plaza y más con desconocidos, era un acto muy mal considerado, sobre todo si lo hacía alguna mujer soltera o más aún casada. Ya que el hecho de bailar implicaba ciertas consideraciones implícitas de carácter sexual consideradas incluso como “pecados mortales”… Sin embargo el Rondón lo bailaban todo el mundo, casadas y solteros… ¿Por qué? Sencillo porque ese era y en ciertos lugares sigue siendo el momento de ocupar cada clan familiar el lugar que le corresponde dentro de su propia sociedad. Así los más jóvenes y dotados representaban a sus familias danzando, y engalanados con las mejores galas y joyas de sus ancestros… y el resto observa y anima con vítores y palmas las evoluciones de sus danzantes, sintiéndose representados al haber enseñado las artes de la danza a sus descendientes, en un ambiente sano que genera grandes dosis de cordialidad, que fortalece y relaja las posibles tensiones entre clanes, mejorando considerablemente la calidad de vida de nuestras poblaciones.

Frente a estas características generales a los Rondones del partido de Arenas de San Pedro, lo cierto es que presentan muy diferentes variantes coreográficas y musicales. Versiones que además están condicionadas por el contexto en el que se han conservado y transmitiendo dichas danzas. Ya que además de bailar en Rondón en las fiestas y ferias principales, también los hay de boda, como el Rondón de Piedralaves. Lo que si he observado es que hay una serie de poblaciones que mantienen ciertos criterios unificadores que manifiestan en función de los vínculos y relaciones de vecindad mantenidos entre ellos de forma independiente. Así en Poyales del Hoyo, Guisando y Arenas de San Pedro, el Rondón se baila en un único círculo o mejor dicho “rueda” ya que los hombres forman un círculo interior, mientras que las mujeres ocupan y forman otro círculo en el exterior. De este modo en la plaza aparecen dibujados o representados cuatro círculos figurados por los observadores el más grande, dos formados por los danzantes y otro en centro formado por los músicos y voces. En Arenas de San Pedro el Rondón se bailaba en varios momentos del calendario festivo local. El más lucido y recordado es el Rondón que se bailaba en la plaza los días de Carnaval. Especialmente el martes de carnaval, tras la tradicional Jura a la Bandera de Ánimas y el Ofertorio. Los dulzaineros contratados por el Ayuntamiento ocupaban el centro de la plaza - posteriormente el balcón del ayuntamiento…- Y lo más florido y granado de cada familia luciendo las mejores ropas y joyas formaban tantas ruedas concéntricas como participantes hubiera. Pero las parejas se iban colocando de forma intercalada, esto es una pareja situaba al hombre dentro y su pareja fuera, y la siguiente al contrario así hasta formar las ruedas. Al sonar la música con la tradicional entrada todas las parejas con el paso de “estribillo simple” van desplazándose por todo el perímetro de la rueda y plaza, hasta llegar el estribillo en el que cada pareja de forma totalmente improvisada realiza cruces, giros o translaciones sin cambiar de paso o cambiando al primer paso “arrastrao o de paseíllo” para descansar. Pasos que se realizan siempre desplazándose en la dirección contraria a las agujas del reloj.

Cuando llega la estrofa las parejas dejan de desplazarse por la plaza para realizar uno de los dos pasos que se utilizan en esta danza, a saber; el “primero de Jota” o el “primero de Sierra”. Así como para la entrada y el estribillo no hay quórum por parte de las parejas a la ahora de comenzar con uno  otro pie en la estrofa o contradanza, cuando llega la estrofa los hombres siempre comienzan con el pie derecho y las mujeres con el izquierdo. De este modo las ruedas con parejas intercaladas hacían que además de bailar con la pareja, se bailase con las contraparejas laterales, con las que se coincide, logrando con este sencillo movimiento un efecto visual de gran belleza y fuerza, convirtiendo a esta danza en una de las más bellas y antiguas del Partido Jurisdiccional. Pues como decía al principio, en esta danza colectiva los movimientos hacen que la impresión general de los que participan observando, sea la de contemplar una sola entidad, como el pez agrupado en un cardumen oceánico o las bandadas de aves en los cielos... El Rondón de Arenas llamado “Rondón del Sereno” se bailaba al son de la dulzaina y el tamboril. Pero en las noches de verano se convertía en una hermosa canción de ronda interpretada con guitarras, laudes, bandurrias, violines, rabeles y una gran panoplia de instrumentos de percusión entre los que destacan los almireces, calderillos, castañuelas o las panderetas… La canción de ronda del Sereno tiene exactamente la misma melodía que la música del Rondón interpretada por la dulzaina y tamboril. Pero su efecto es más relajado que el agudo, estridente y potente sonido de la dulzaina y tamboril, al ser cantada al paso por las calles de nuestra ciudad, bajo las ventanas de las “niñas bonitas”… al son dulce de los instrumentos cordófonos anteriormente mencionados, y el sabor tan peculiar que solo aben imprimir las canoras voces serranas de nuestros mayores.  Vayan estas coplillas extraídas del Rondón del Sereno tradicional arenense;

Entradilla
Sal a bailar, a mover esos pies al Rondón.
Laralarala-la-la-la. Larala-larala-larala (bis)

La–la-la-la-la. La-la-la-la-la
La-la-la-la-la. La-la-la
La-la-la. La-la-la. La-la-la (bis)

Copla o contradanza
Y el sereno de mi calle
Ay, ay, ay me quiere quitar la novia
Y esta noche lo veremos
Ay, ay, ay y a la luz de la farola

Estribillo o mudanza
Y amor, amor que duermes niña tranquila
Y amor, amor que sabes que yo te velo
Y amor, amor que han dado las doce y media
Ay, ay, ay que me lo ha dicho el sereno

En el Hornillo y el Arenal el Rondón se baila de forma muy diferente. Para empezar estos Rondones no tienen entrada, suelen ser alegres Jotas “Cruzá o del Uno”, con un estribillo y una estrofa… En estas localidades los hombres y mujeres forman un solo círculo generalmente por parejas mixtas. Las parejas se sitúan mirando al centro para colocarse el hombre a la izquierda y su pareja a la derecha. Una vez compuesta la rueda las parejas se miran enfrentadas, utilizando el mismo paso que en caso arenense –esto es “estribillo simple” – En estas localidades los hombres comienzan la danza con el pie derecho desde el principio y las mujeres con el pie izquierdo. Tanto hombres como mujeres avanzan con este sencillo paso en dirección contraria a las de las agujas del reloj las mujeres de espaldas y los hombres de frente. En el estribillo o mudanza pueden hacer varias figuras, como cruces, o giros, o incluso abandonar el puesto cruzando por el centro del corro hasta ocupar otro lugar opuesto o deseado… desplazándose y luciéndose todas las parejas participantes por toda la plaza hasta la estrofa o contradanza. Al llegar la contradanza los participantes dejan de desplazarse para realizar generalmente el primer paso de Sierra con la pareja, dando un giro con energía para dar media vuelta y cambiar de pareja hasta la llegada del siguiente estribillo. Momento en el que se vuelven a cruzar para volver al estribillo en el que avanzar por la plaza hasta la siguiente estrofa repitiéndolo todo hasta el final de la vigorosa Jota… En los pueblos del Barranco de las Cinco Villas, los Rondones suelen hacerse con una única rueda que avanza en las mudanzas sin orden alguno entre las parejas participantes a la hora de empezar con uno u otro pie… avanzando por parejas o en grupo… siendo por lo tanto estos Rondones del Barranco de los más difíciles y hermosos de la comarca, debido a la gran cantidad de aparentes improvisaciones posibles, como cruces inesperados para bailar con la persona deseada… Movimientos al fin y al cabo que hay que conocer y más aún reconocer. Como por ejemplo las diferentes evoluciones de los músicos. Pues ambas cosas, danza y música en este caso se fundamentan en una aparente improvisación que no es tal. Ya que en ellas hay claves que indican a los danzantes los diferentes cambios y evoluciones que componen estos Rondones. Sin embargo las contradanzas suelen bailarse del mismo modo que en el caso anterior esto es por parejas, cambiando o sin cambiar dependiendo de cada una de las diez poblaciones que componían el antiguo alfoz de Mombeltran –solemos olvidar que también Serranillos, Lanzahita, Pedro Bernardo, Mijares, Arroyocastaño, Los Molinos, la Higuera o Gavilanes formaron parte del antiguo estado de la estratégica e histórica Villa de Mombeltran. A la que curiosamente se le asocian tradicionalmente tan solo cinco-

Junto a las danzas sagradas circulares, coexisten otras danzas del mismo modo sagradas pero bailadas en hileras enfrentadas por parejas mixtas o no. Forma que permite más una rica y complicada variedad de pasos y movimientos en grupo, que dependen directamente del número de participantes. Habiendo una jerarquía u orden preestablecido y escrupulosamente respetado entre ellas. Al tiempo que una sincrónica en todos y cada uno de los movimientos y evoluciones que componen este tipo de danzas en hileras. Danza que está limitada a su vez por sendas parejas que forman el principio y el final de un espacio que no cesa de transformarse según las formas y dibujos alegóricos a representar. Forma idónea para estimular los sentimientos de amistad, cordialidad y unidad de elementos disgregados, pues en ellos las miradas de los danzantes o mejor dicho el continuo contacto visual que se precisa para su ejecución, es parte fundamental que estimula dichos valores de integración entre los vecinos de nuestras localidades. Generando tanto en los músicos y danzantes, como en los observadores una poderosa energía. Energía que como dice Orlando Zslavsky y Felisa Chalcoff “… el desplazamiento en parejas o tríos, estimula la comunicación y los afectos espontáneos…”

La gran mayoría de estas danzas en hileras se ejecutan dentro de contextos festivos religiosos, al formar parte fundamental de los ritos y costumbres relacionadas con las de procesiones, misas o romerías… siendo los paloteos, danzas de espadas o paligoteos las más representativas. Danzas antaño muy generalizadas en el partido arenense, y de las que quedan pocas muestras y algún que otro vago recuerdo bibliográfico como la danza de espadas que se ejecutaba en el mes de mayo en honor de la patrona de la ciudad de Arenas de San Pedro, danzantes que compartían espacio y tiempo con otros contratados y venidos de otras ciudades como los danzantes de Talavera de La Reina entre otros… En algunas localidades mientras los hombres danzaban sus danzas de paloteos, las mujeres “trenzaban la rama” formando un gran corro entorno a un gran palo del que cuelgan un número par de cintas de seda. Cintas que se van trenzando en el largo palo y destrenzando a medida que danzan las mujeres participantes. Esto pasaba por ejemplo en la hermosa villa de La Adrada por ejemplo. Villa a cuyo alfoz perteneció la vecina Piedralaves, donde se conserva algunos interesantes ejemplos de estas danzas ceremoniales sagradas. En estos casos los participantes se ven sujetos o mejor dicho condicionados al ser una danza con un número limitado de participantes, número que no suele superar el de nueve en el caso masculino y doce en el femenino. Siendo esta una de las características que imprimen su propia impronta en la danza, del mismo modo que la música, traje, calzado… condicionan los movimientos, lo mismo sucede si los participantes tienen que ser un número limitado de elegidos o elegidas. Pues estas danzas no las podían interpretar cualquiera. En el caso de las danzas de espadas o paligoteos solían interpretarlas nueve los quintos de ogaño. Vestidos todos iguales con ropas especiales y usadas únicamente para este fin. Ocho danzantes y otro que actúa como jefe de la danza dirigiendo e indicando las diferentes evoluciones de dicho baile. Este último el jefe de la danza, suele llevar algún elemento distintivo en su indumentaria que le identifica como tal, diferenciándole del resto. En cuanto a los movimientos, coreografías  y pasos de estas danzas he de decir que son todas muy complicadas y rápidas. Por lo que se precisa para su ejecución de una gran dosis de destreza, fuerza, agilidad, al tiempo que elegancia y precisión en todos los movimientos. Por lo que antes de llegar el momento de realizarlas en su contexto se reunían el grupo de elegidos con los músicos y las personas mayores encargadas en cada localidad de enseñar y transmitir cada año dichas danzas a los más jóvenes, para ensayarlas hasta su perfecta ejecución. Clases rápidas y diarias en las que se avanzaba con rapidez gracias a las referencias visuales de los participantes, ya que todos la conocían al haberla visto bailar a sus mayores desde la más tierna infancia.

En cuanto a las mujeres que trenzaban las cintas, solían hacerlo vestidas con las mejores ropas disponibles, sin utilizar ningún elemento especial en su indumentaria para realizarla. Sin embargo y del mismo que los hombres en las danzas de espadas, las participantes solían ser las más guapas mozas solteras de la localidad. Y también del mismo modo que los hombres ellas también tejían las cintas en honor a los patronos locales, especialmente a la Virgen, tras haber acudido días antes a prolongados ensayos secretos que asegurasen una perfecta ejecución de la danza considerada como un momento muy especial para ellas y el pueblo en general. Por lo que había una serie de mujeres mayores encargadas de enseñarlas y trasmitirlas a las nuevas generaciones. En el valle hay al menos tres formas diferentes de tejer las cintas, dos ellas consisten en “forrar” formando diferentes dibujos geométricos en el mástil del que penden las cintas. Y la tercera y más original consiste en tejer las cintas “en el aire” formando una red. En la Adrada y en Arenas de San Pedro se recuerda una danza en la que doce mozas tejían las cintas en honor a la Virgen de la Yedra y del Pilar de Arenas respectivamente. En ambas danzas comienzan tejiendo en el mástil en La Adrada trenzándolo y en Arenas cruzándose. Para a continuación tejer en el aire. Una vez realizado el dibujo con las brillantes y policromas cintas de seda se destejía dando fin a la danza una vez deshecha la figura tejida.

Tan fue la importancia de las danzas de espadas y tejer las cintas, que era común guardar ciertos elementos de su parafernalia en las parroquias o casas municipales, donde se los custodiaba y reparaba para ser utilizados por los mozos y mozas elegidas una vez al año. El día y el momento más importante para ellos y en cierto modo aún para nosotros. Como por ejemplo sucedía con el mástil y las cintas, las espadas, lasa alabardas, las banderas de Ánimas, los tambores… o cualquier otro elemento relevante por su sentido simbólico como pudiera ser las mascaras o trajes… danzas sagradas que de ejecutarse incorrectamente se consideraban una mala señal, cuyo infortunio recaería en el conjunto de nuestra sociedad serrana. Al ser concebidas como un sacrifico destinado a agradas a su más preciado icono religioso. Danzando los hombres en hileras y las mujeres en círculo.

Ya que cuando danzamos estas danzas sagradas colectivas con el corazón, nos damos cuenta de que algo pasa en nuestro interior, ya que nos salen movimientos, poses o aptitudes de muy dentro que desconocemos y que nos ayudan a ponernos en contacto con una serie de emociones y sentimientos personales que todos y todas llevamos dentro aunque no muchos y muchas no lo saben. Y esto es así porque del mismo modo que necesitamos de nuestros cuerpos físicos, al tiempo necesitamos utilizar nuestra propia energía para realizar entre la tierra y el cielo, los diferentes dibujos que se precisen. Energía que se retroalimenta de la propia energía que producen los movimientos armónicos y ritmos de estas danzas sagradas, y que se canaliza utilizando una serie de movimientos muy estudiados, que permiten a los participantes dejar sus mentes libres para no pensar en nada y así dejarse sentir el torrente de emociones que acompañan esta experiencia tan gratificante como disponible.

Daniel F Peces Ayuso, Arenas de San Pedro a 16 de julio de 2012





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